La especialización: principal factor de desigualdad, explotación y subordinación en las sociedades “desarrolladas”..

3 marzo 2012

Seré breve. Mi objetivo aquí consiste en explicar por qué la “especialización” ha sido el principal motor del incremento de la desigualdad, explotación y subordinación de las “clases populares”, del “pueblo”, por parte de las élites o “clases dominantes”, y que lógicamente, le apuesto a menos especialización para solucionar estos problemas…

La historia de las sociedades desarrolladas, en el último periodo (con perspectiva de largo plazo) de 500 años, a partir del momento en el que se conforma el concepto de “Occidente” (y sus derivados: mundo occidental, desarrollado, etc.) tiene que ver claramente con la especialización cada vez más aguda de las personas, comunidades y sociedades. Para ilustrar la situación actual, les cuento que hoy ví un mapa de Africa realizado por inversores colombianos, en el que cada país aparece la especialización de cada país. Kenya aparece por ejemplo como exportador de servicios informáticos, y Marruecos exportador de artículos de confitería entre otras cosas… Imaginénse…

En la Edad Media europea, las personas (más bien, las familias) que vivían en las sociedades europeas no eran muy especializadas. La mayoría seguía siendo, en grados variables, agricultores y artesanos. Se puede decir que cada familia producía su comida, su ropa y algunas cosas más, las cuales eran generalmente suficientes para la vida normal de la población. Los servicios y productos especializados, aunque existían, tenían una importancia mucho menor en comparación a hoy, y de forma general, no contradecía la afirmación anterior, según la cual cada familia era relativamente auto-suficiente.

Con el proceso de industrialización, (primera, segunda, tercera, no-sé-cuantas-más revoluciones industriales), las sociedades hoy llamadas “desarrolladas” han ido transformándose y especializándose de manera impresionante.

¿Quién hoy produce su comida, su ropa y sus bienes y servicios que corresponden a su uso diario? sino algunos campesinos, indígenas y afrodescendientes, cuyas comunidades no han sido “tocadas” por la gracia de la “civilización” occidental… Ni siquiera los campesinos europeos son auto-suficientes (ni siquiera parcialmente) en su alimentación. Los monocultivos y la mecanización impiden esta posibilidad.

Antes de las sucesivas olas “industrializadoras”, teníamos un 80% de la población que eran agricultores/artesanos. Hoy en día, tenemos campesinos que ni siquiera producen su comida, y obreros (hijos de campesinos) que deben vender su “mano de obra” a los detentores del capital. Hoy, esta nueva categoria de “empleados” solamente es la transformación de la clase obrera en la última revolución industrial de los 70-80, desde la cual (en las sociedades industriales) llegó a predominar la electrónica, la finanza internacional y la economía virtual, antes que la economía material.

Los campesinos, obreros y empleados, que representan aproximadamente el 80% de la población de las sociedades “industriales”, tienen la obligación de vender su “fuerza de trabajo”, su “mano de obra” en un contexto extremadamente competitivo, debido a la ideologia liberal y neo-liberal, para comprar lo que el sistema les quiere vender, cuando antes (pongamole: hasta hace 500 años) precisamente este 80% era predominantemente auto-suficiente en sus necesidades básicas.

¿Qué justifica que hoy tenga yo la capacidad de contratar a una empleada para lavar mi ropa, preparar mi comida y hacer el aseo de mi lugar de residencia? ¿El hecho que haya estudiado y esta persona no lo haya podido hacer es una justificación suficiente para YO darle un sueldo X veces inferior al mío? ¿Qué me obliga a reproducir el capitalismo en mi casa, a explotar otras personas?

Para mí, la respuesta es: mi especialización. Estudié, conseguí un trabajo de empleado relativamente seguro, tengo un sueldo suficiente, entonces le dedico todo mi tiempo a estar encerrado en esta oficina. Ya no tengo tiempo, ni energía, ni ganas, de lavar ropa, cocinar, cuidar mis hijos (no tengo hijos, es un caso genérico), hacer deportes con mis amigos, etc.

Si no tuviera este trabajo, ni siquiera podría comprar comida, ya que no produzco nada, ni tampoco comprar ropa ni otros bienes, etc. La única solución entonces que tengo, para dejar de reproducir yo mismo la desigualdad y la injusticia, es realizar estas tareas yo mismo (desde la unidad individual o la unidad familiar): producir mi comida, lo que pueda de ropa y otros artículos comunes (construir muebles, incluso construir la misma casa), dejar de usar aparatos que me obliguen a ganar un sueldo cada vez mayor para su adquisición, mantenimiento, uso corriente y reposición…

No existe justificación por la cual uno tenga que venderse para poder vivir (comer, vestirse, tener un techo, etc.)… Uno puede vivir produciendo los bienes y servicios que necesita para su sustento, de acuerdo a lo que defina como sus necesidades…

Esto no implica dejar de estudiar, no implica que todos volvamos a vivir en el campo, que las mujeres retornen a las cocinas (si han salido de ahí), etc. Pero sí implica que no seamos dependientes de los ingresos de un trabajo especializado para poder vivir. Implica venderse cada vez menos (trabajar cada vez menos horas para otros) y ponerse a “hacer”, a producir, a crear, todas estas cosas que uno usa en su vida.

Solamente de esta manera crearemos una sociedad en la que no reproducimos la explotación de unos por otros, donde las personas, familias y comunidades, volverán a ser dueñas de su futuro, dueñas de sus objetivos, dueñas de sus necesidades…

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APUNTES DE MI EXPERIENCIA EN EL II SEMINARIO INTERNACIONAL PARA UNA INTEGRACIÓN LATINOAMERICANA DESDE ABAJO (2 días de octubre del 2011, Maracaibo, Venezuela)

20 enero 2012

Todo empezó cuando me enteré de la realización de la segunda edición del seminario en internet gracias a la lista de difusión llamada “Ubuntu: Crisis de civilización y Paradigmas alternativos”, donde José Quintero publicó la convocatoria. No había podido participar en la primera edición del seminario en el 2010, por haberme enterado demasido tarde, así que esta vez no quise desaprovechar la oportunidad. Estaba muy buena la programación inicial del evento (crítica de la modernidad/ colonialidad en la educación, la economía y la comunicación, promoción de la autonomía como proyecto político, etc.) así como la calidad de varios ponentes esperados (como Raúl Zibechi, Boaventura de Sousa Santos y Carlos Walter Porto-Gonçalves entre otros – ver programación final), asi que me ausente una semana de la oficina para ir a Venezuela.

Incluso, dado que aparecía como uno de los ejes importantes del seminario la propuesta de “universidad autónoma indígena”, intenté convencer al Coordinador de la Universidad Autónoma Indígena e Intercultural (UAIIN), parte del proceso del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) al cual estoy vinculado, de participar también y presentar una ponencia. Finalmente, no fue posible que me acompañaran así que fui solo al Seminario, sin pretensión de representar de ninguna manera a mi organización, pero sí con muchas cosas que aportar desde el proceso que he ido conociendo cada vez más acá en Colombia.

Después de un largo viaje en bus desde Popayán, con escalas en Bogotá, Villa de Leyva (Boyacá – 1 día), Bucaramanga (3 horas) y pasando por Valledupar, llegué a Maicao, pueblo fronterizo con Venezuela, en donde pase la frontera y llegué finalmente a Maracaibo a media tarde del día anterior al inicio del seminario, después de algunos eventos inesperados (una nueva escala en un pueblito y el carro en el que íbamos se varó a medio camino). Esa misma noche, llegué al lugar donde los organizadores recibían y alojaban los participantes extranjeros y me enteré que casi ninguno de los ponentes internacionales esperados iba a acudir, lo cual en un primer momento me decepcionó bastante, aunque luego recobre el entusiasmo, probablemente en buena parte por el calor y gracias a los demás participantes que llegue a conocer aquella misma noche, entre profesores de universidades venezolanas y jóvenes extranjeros y nacionales que habían llegado, con intenciones y expectativas parecidas a las mías.

 

Al otro día, fuimos para la Universidad del Zulia, donde se desarrollaron las actividades del primer día. No puedo decir que fueron las “actividades previstas”, dado que la programación había sufrido también fuertes modificaciones, transformando el evento en una sucesión de exposiciones acerca de una gran variedad de temáticas, en un aula demasiada pequeña de la universidad… Al final del día, en el bus que nos llevaba de regreso al sitio de alojamiento, después de algunas intervenciones, coincidimos con varios participantes en la relativa decepción que sentimos en cuanto al seminario, pero aprovechamos la noche para seguir conversando e intercambiando una cantidad de experiencias muy interesantes, lo cual nos permitió superar esta decepción.

Para mí fue especialmente grato, conocer varias personas venezolanas (desde profesores de universidades públicas a activistas de varias ciudades, así como estudiantes indígenas de la Universidad del Zulia), para poder comprobar que hay una corriente venezolana claramente de izquierda, que no está de acuerdo en cómo se está dando el cambio en estos momentos en el país. No porque se sientan frustrados de no haber sido incluidos en el sistema clientelar (=beneficios personales) y jerarquíco (=cargos de poder) que se ha fortalecido en los últimos años, sino precisamente debido a su rechazo directo a este tipo de prácticas y su ideal político basado fundamentalmente en la emancipación y la autonomía de los pueblos, de las comunidades, de las personas (más allá de la mejora en la calidad de vida que se ha dado en el país en la última década, que por otra parte reconocen sin problema alguno).

El segundo día del seminario se desarrolló en el mismo sitio de alojamiento donde ya estábamos, pero en la mañana alcance a ir a Maracaibo para comprar unos libros en la “Librería del Sur”, donde efectivamente se encuentran buenos libros muy baratos, pero desafortunadamente no hay tanta diversidad de libros y temáticas, menos en temas nacionales. La estructura del seminario en este segundo día consistió en la realización de mesas de debate acerca de distintas temáticas (educación, economía, comunicación, etc.), que convergieron al final de la tarde en una Asamblea Plenaria, lo cual fue una mejor elección que lo que pasó el primer día. Debido a que me ausenté varias (y largas) horas en mi propósito de llegar al centro de Maracaibo para comprar libros, me perdí buena parte del día y llegue al final de las mesas de trabajo y preferí no involucrarme mucho en la plenaria, para no parecer querer imponer unas opiniones personales no consensuadas previamente en las mesas de trabajo.

 

Además, el Seminario que se calificaba de “internacional”, para mí realmente era muy “nacional”, y en consecuencia, en mi opinión no tenía mucho que ver con la cuestión de la integración latinoamericana. Ello no significaba que sea de menor interés, pero me permitió disfrutar de una manera diferente de sus contenidos y su gente, con una cierta distancia, un deseo de no querer insistir demasiado en planteamientos teóricos o situaciones concretas del caso colombiano. De alguna manera, para mí lo importante de este Seminario ya no era el contenido oficial, sino el hecho de conocer esta dinámica local y nacional, fueron los encuentros, las conversaciones y encuentros “informales” que se dieron, tal como los documentales que vimos esa noche del segundo día y las horas que pasamos bailando y charlando, hasta tal punto que apenas dormí una o dos horas antes de tomar el camino de regreso para Colombia, sin poder acompañar los demás compañeros en una visita a una comunidad indígena Wayúu del noroccidente del país, en resistencia ante la industria del carbón.

En este seminario, no pude escuchar Raúl Zibechi o Boaventura de Sousa Santos, pero pude comprobar que hay gente crítica en Venezuela, que a pesar de los evidentes matices y acentos “venezolanos”, piensa y dice lo mismo que decimos otros en Colombia y en otros países del mundo: la centralización, la verticalidad, y también el autoritarismo acompañan cualquier proyecto político-electoral, así se llame “de izquierda” o “revolucionario”. Frente a estas propuestas “progresistas” de izquierda y revolucionarias, somos una minoría, aun con perspectivas distintas, los que pensamos que existe una vía donde lo electoral no es un fin, y ni siquiera es un medio importante para transformar la sociedad. Una vía alternativa que consiste en el desarrollo de la autonomía de las comunidades y pueblos en la construcción de otra sociedad.

El discurso crítico de los organizadores y participantes del Seminario (que les trae algunas dificultades en sus espacios respectivos) me hizo ver con mis propios ojos esta realidad venezolana ocultada, tanto por los medios dominantes (de derecha) así como los alternativos (controlados o promovidos por el poder establecido). Por esta razón, y a modo de conclusión, quiero resaltar el valor y dar mi apoyo a dos iniciativas que llegamos a conocer en este evento:

  • el fortalecimiento de “La Guarura” (http://laguarura.net/) como medio de comunicación alternativa “desde abajo”, y
  • la ambición de los estudiantes indígenas de la Universidad del Zulia, de crear su propia universidad autónoma indígena, por dentro o fuera de la Universidad del Zulia.

Esperemos haya una tercera edición para poder seguir conociendo estas iniciativas en Venezuela…


Construyendo un sistema productivo agroecológico en Timbío, Cauca, Colombia – 2. Siempre hay una primera vez

14 diciembre 2011

Les mando el segundo “episodio” de este intento de hacer algo interesante para llegar a vivir una vida autónoma y productiva (y no de consumo), partiendo de la tierra, que nos alimenta y produce la única verdadera riqueza pura en este mundo, para parafrasear y reformular a José Martí.

El primer episodio (que describe el por qué de todo esto, qué es lo que estoy planteando, etc.) todavía no está escrito, así que tendrán que esperar un poco más para leerlo.

AQUÍ VA EL DOCUMENTO QUE RETRATA ESTOS PRIMEROS PASOS, todavía improductivos, pero interesantes para un principiante como yo, con muchas ganas de conocer, aprender y practicar…


¿SEGURIDAD, SOBERANÍA O AUTONOMÍA ALIMENTARIA?

2 diciembre 2011

Introducción

La situación de la mayor parte de la población del departamento del Cauca y del país, en cuanto al escenario económico, productivo y alimentario no es alentadora. Con el Tratado de Libre Comercio (TLC) firmado hace poco con el Gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, no lo es menos. Colombia es hoy en día el país más desigual de Latinoamérica y está entre los 10 países más desiguales del mundo, con un coeficiente de Gini de 0.59 (un índice de 1 siendo el estado de desigualdad máxima). Es el único país latinoamericano que nunca realizó una verdadera Reforma Agraria, hecho agravado con el impacto de la guerra que despojó varios millones de hectáreas a campesinos, indígenas y afro-descendientes, lo cual hace del país, una de las naciones con mayor concentración de la tierra en el mundo (existe un índice GINI de la concentración de la tierra, el índice de Colombia gira alrededor de 0,90).

Dado lo extremo de esta situación alimentaria en particular, el gobierno actual está obligado a buscar soluciones inmediatas pero también a largo plazo. A continuación analizaremos algunas posibilidades que tenemos delante de nosotros.

1. Seguridad Alimentaria vs Soberanía Alimentaria

Desde el gobierno nacional hasta los gobiernos departamentales y municipales, casi todos le apuestan a la SEGURIDAD ALIMENTARIA. La cual, según ellos, permite garantizar una alimentación suficiente para todos los habitantes del país, en particular los niños y niñas. Estas políticas de seguridad alimentaria, desde los comedores escolares y populares, hasta grandes proyectos de la Red de Seguridad Alimentaria (RESA) de Acción Social, así como los numerosos proyectos de cooperación internacional de ONG y organismos multilaterales, pretenden (a veces con éxito) suplir las necesidades alimenticias de las personas, centrándose en la “disponibilidad” de alimentos.

En el escenario definido por el TLC firmado recientemente, el país le apuesta a una política de garantizar la alimentación de la población más vulnerable a través de programas sociales, que el Estado financia gracias a las ganancias generadas por las exportaciones de monocultivos (café, azúcar, banano, cacao, etc.), a las regalías, o a través de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) con fondos de países donantes. Esta apuesta genera situaciones que podríamos calificar de absurdas, como por ejemplo, el caso del arroz que consumimos diariamente en Colombia. Más del 70% de este arroz es importado, cuando antes de la llamada “apertura económica” del gobierno de César Gaviria (1990-1994) el país producía el 90% del arroz que consumía. Y es así, con una enorme cantidad de productos que no mencionaremos ahora.

Es de acuerdo a esta lógica que los campesinos, indígenas y afro-descendientes del Cauca se han especializado en cultivos comerciales y de exportación (cacao, café, caña, fique, etc., ahora frutales y otros cultivos escogidos directamente de acuerdo a los lineamientos de empresas capitalistas o agencias de cooperación), los cuales supuestamente les iban a generar grandes beneficios económicos, pero que resultaron en más pobreza y mayores niveles de desnutrición en el campo caucano.

Frente a esta perspectiva, las organizaciones sociales y campesinas en todo el mundo se unieron y en su gran mayoría acataron la propuesta de la SOBERANÍA ALIMENTARIA, que le apuesta a la producción nacional de alimentos, para evitar la dependencia hacia otros países y el costo incremental de la alimentación importada, cuyos precios dependen de lo que establezcan las bolsas financieras internacionales, con las consecuencias conocidas recientemente (desde el 2006 hasta hoy) como REVUELTAS DEL HAMBRE, en la mayor parte de países dependientes de alimentos importados para su alimentación.

La propuesta de Soberanía Alimentaria también es un rechazo a los subsidios de los países industrializados a sus agricultores, los cuales pueden vender en todo el mundo, productos a un precio inferior al costo de producción y así destruyen las producciones y economías locales en el resto del mundo. Además, es una propuesta verdaderamente ecológica ya que propone una reducción de las distancias entre los productores y los consumidores, para que no comamos alimentos que han recorrido 10.000 km por todo el mundo antes de llegar a nuestros platos.

2. Las posibles contradicciones y efectos negativos no deseados de la Soberanía Alimentaria

La Vía Campesina visibilizó el concepto de SOBERANÍA ALIMENTARIA en el año 1996, en oposición a las políticas neo-liberales de la OMC. Este contexto es su razón de ser. Se escogió este término para enfatizar en la injusticia de las relaciones comerciales internacionales. Es una cuestión de soberanía en el comercio internacional de alimentos. Pero la definición extensiva que se ha ido construyendo abarca mucho más que la soberanía nacional/estatal como tal. Enfatiza en la agricultura familiar a nivel local, se opone al uso de semillas transgénicas, enfatiza en el acceso de los campesinos al agua y otros recursos, así como otros aspectos que nos parecen relevantes y positivos.

Pero para nosotros, existe un verdadero peligro en usar un término tan específico (la soberanía) y darle una definición tan extensiva. Por esta razón creemos y observamos que muchos países pueden avanzar en su soberanía alimentaria sin seguir las recomendaciones de La Vía Campesina. Y eso ya nos está llevando a contradicciones fuertes entre estos países, que avanzan hacia su soberanía alimentaria en un sentido estricto, y la definición extensiva de las organizaciones campesinas, las cuales generan confusión y debilita a estas últimas, con la posibilidad de que sean tachadas de radicales, extremistas, defensores de sus intereses personales encima de los intereses nacionales, en países latinoamericanos, africanos, asiáticos, con altos niveles  de pobreza urbana, quizás con otros intereses y reivindicaciones.

¿Qué podemos decir por ejemplo de un país como Cuba, el cual después de varios años de crisis alimentaria durante el Período Especial, recuperó buena parte de su producción de alimentos, incluso con niveles mayores, con menos insumos químicos (importados) y desarrolló una capacidad técnica probablemente incomparable en cuanto a semillas híbridas, bio-fertilizantes y bio-plaguicidas (todos nacionales), los cuales generan aún más soberanía en la producción de alimentos? Indudablemente la isla caribeña está construyendo su soberanía alimentaria. Es mucho más soberana que hace 20 años en su producción y consumo de alimentos. Incluso quizás sea uno de las países más soberanos del mundo…

Ahora, el Gobierno cubano está contemplando introducir una variedad de maíz transgénico para mejorar sus rendimientos y en consecuencia reducir aún más la necesidad de importar alimento para animales. ¿Está política es soberana? Sí, lo es. ¿Está política soberana reduce la dependencia hacia importaciones del extranjero? Sí, lo hace. De la misma manera, el Gobierno también promueve el uso de insumos químicos, para de alguna manera “garantizar” la producción de ciertos alimentos básicos en cantidades suficientes para alimentar la población y así evitar importaciones, volviéndose prácticamente esquizofrénico ya que por otra parte también promueve la conversión agroecológica de la agricultura nacional.

Estas preguntas y respuestas nos llevan a la conclusión siguiente: debemos superar este concepto de soberanía alimentaria y construir uno que nos permita garantizar realmente que la agricultura local, familiar y agroecológica sea la que prevalezca, produzca y alimente la población, antes que centrarnos en comparar balances internacionales de divisas.

3. Más allá de la soberanía alimentaria, construyamos la Autonomía Alimentaria

En buena parte, la construcción de este nuevo concepto debe “aterrizar” el concepto de soberanía alimentaria a nivel de comunidades y familias productoras, en vez de contemplarlo a nivel nacional. Esto implica que los pequeños productores, del Cauca por ejemplo: campesinos, indígenas y afro-descendientes, no sean dependientes. Por esta razón proponemos, el concepto de AUTONOMÍA ALIMENTARIA de las familias productoras y de las comunidades organizadas.

La propuesta enfatiza en la Autonomía, la cual es un concepto que ya han acuñado numerosas organizaciones sociales, en especial en el Cauca, que además de su definición occidental centrada en el individuo, significa aquí “el auto-gobierno de las comunidades”. En ese sentido, el concepto rompe claramente con la concepción nacional/estatal de la soberanía alimentaria. Pero también enfatiza en un aspecto nuevo: en el control por parte de las comunidades (y por extensión de las familias productoras, ya que a pesar de los esfuerzos en contra, el Cauca ha mantenido su estructura de agricultura familiar) de toda la cadena productiva. Eso implica que las familias productoras y las comunidades rurales no dependan de insumos externos (que sean fertilizantes, plaguicidas pero también de las semillas), y controlen en buena parte las cadenas de comercialización y no dependan de empresas capitalistas externas (que sean nacionales o multinacionales), entre otras cosas.

La propuesta de la Autonomía Alimentaria pretende construir un mundo rural en el cual cada familia y cada comunidad local consuma en prioridad y mayoría lo que produce, que conserve y recupere sus semillas nativas y locales, que tenga una producción agroecológica, diversificada, integrada (ver sistemas agro-silvo-pastoriles), con tecnologías apropiadas técnica y culturalmente, comunidades en las que se dé el trueque, que estas familias y comunidades sean los primeros “transformadores” de sus productos, a través de la micro y pequeña industria, y que sus excedentes sirvan para abastecer los mercados de las ciudades cercanas, favoreciendo la comercialización directa sin intermediarios. A su vez, consideramos que para fortalecer la Autonomía Alimentaria, hace falta fortalecer las organizaciones campesinas, indígenas, afro-descendientes y rurales en general, para que puedan desarrollar estos procesos en sus comunidades, siguiendo los principios y líneas directrices tanto de la agroecología como de las normas propias de las comunidades indígenas, afro-descendientes y campesinos.

En pocas palabras, hacemos la apuesta de la agricultura familiar y comunitaria agroecológica, sostenible, autónoma, cuyo proceso de transformación y comercialización no sea jerárquico ni centralizado, como es el caso hoy, y que mejoren decisivamente y definitivamente la calidad de vida de las comunidades rurales, a la vez que la alimentación de las comunidades urbanas. Esta alternativa es la única alternativa sostenible, y ya demostró en muchas partes del mundo que no es un sueño sino una realidad.

Cyril Perret & Zorany Zúñiga Vega

Versión en formato .docx aquí


Las Zonas de Reserva Campesina (ZRC)

10 febrero 2011

http://pbicolombia.files.wordpress.com/2010/12/100625acvc-ingles-pdf-adobe-reader.jpg

Ver el mismo texto aquí en PDF

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LAS ZONAS DE RESERVA CAMPESINA (ZRC),

UNA ENTIDAD TERRITORIAL LEGÍTIMA LUCHANDO POR LA UNIDAD, LA VIDA, EL TERRITORIO DE LAS COMUNIDADES CAMPESINAS DE COLOMBIA

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1/ Introducción: muy breve reseña de las Zonas de Reserva Campesina (ZRC)

Hace unos días en una noticias del periódico local El Liberal, leí algo sobre la región de los Montes de María, en la cual iban a entregar (restituir) tierras a campesinos víctimas del conflicto, y decía la nota que se iba a crear una Zona de Reserva Campesina…

Esta expresión no podía ser un invento del periodista, sino que tenía que ser una figura jurídica que ya existe, entonces en estos días busqué información relativa a estas Zonas de Reserva Campesina, y estoy muy contento con el resultado de la búsqueda. Tengo además la sensación de haber encontrado una muy buena respuesta a una problemática que identifique hace un tiempo en cuanto a la “competencia” supuesta entre indígenas y campesinos en el Cauca y el país.

Las Zonas de Reserva Campesina son una figura jurídica creada y regulada a través de tres textos, que son la Ley 160 de 1994 (capítulo XIII), el decreto 1777 de 1996, y el acuerdo de la Junta Directiva del INCORA 024 de 1996. Fueron creadas en los primeros años de vigencia (entre el 1998 y 2002) unas 6 Zonas de Reserva Campesina, en Pato-Balsillas (Caquetá), Calamar (Guaviare), Puerto Asís (Putumayo), Cabrera (Cundinamarca), Arenal y Morales (Sur de Bolívar) y Valle del río Cimitarra (Magdalena Medio). Y otras 14 solicitudes del resto del país fueron radicadas en el INCORA (hoy INCODER), sin llegar a recibir el visto bueno de las autoridades.

Creadas en un primero momento con entusiasmo y respaldo amplio, estas Zonas de Reserva Campesina, vivieron un periodo de dificultad durante el gobierno de Álvaro Uribe, y se han vuelto a mencionar desde la llegada de Juan Manuel Santos al poder y la instalación de Juan Camilo Restrepo como nuevo Ministro de Agricultura. Pero en su esencia, las ZRC también evolucionaron, lo que se puede analizar mediante un análisis del discurso reciente de los líderes de estas comunidades.

Para saber más acerca de las ZRC, vean un artículo bastante corto de la Revista Semana, luego un texto bastante más largo de una asesora muy experta, Yenly Angélica Méndez, y finalmente una tesis de grado de ciencias políticas de Silvia Becerra sobre el caso mismo de la Asociación Campesina del Valle del río Cimitarra (ACVC). (extraer el .doc del documento .rar)

Este texto pretende dar relieve a ciertos aspectos menos tratados en las referencias mencionadas, o exponerlos de una manera distinta, para aportar nuevos elementos de comprensión de las ZRC.


2/ Animémonos, pero no confiemos demasiado en la recuperación de la figura de Zonas de Reserva Campesina (ZRC) por el nuevo Gobierno Colombiano…

Mi primer punto de una cierta manera es una advertencia. A pesar de las noticias que nos dicen que el Gobierno, el mismo Presidente Juan Manuel Santos, y el Ministro de Agricultura Juan Camilo Restrepo, están hablando de Zonas de Reserva Campesina, que las van a apoyar, a rescatar, a favorecer, a multiplicar, no nos podemos dejar llevar por la euforia que legítimamente podemos sentir.

A mediados de los 90 fue creada la figura jurídica que nos interesa, debido a la presión generada por las “marchas cocaleras” del 1996, y en sus primeros años efectivamente hubo un gran entusiasmo de las comunidades campesinas que llevó a la creación formal de 6 ZRC en el país, entre el 1998 y el 2002, a pesar de la violencia que se ejercía en contra de los lideres de estas comunidades, pero al menos a nivel formal (institucional), el Estado respaldó legalmente la constitución de estas ZRC. Incluso el Banco Mundial estuvo detrás del Proyecto Piloto de creación de estas 6 ZRC.

Con la llegada del Presidente Uribe, estas ZRC fueron objetos de más amenazas por parte de los actores armados y hasta el título (y los derechos ligados) de una de estas ZRC fue suspendido: la Zona de Reserva Campesina del Valle del río Cimitarra (promovida por la Asociación Campesina del Valle del río Cimitarra – ACVC) existió legalmente apenas unos 6 meses. Le siguieron 8 años de estigmatización, persecución y militarización.

Durante los 8 años del Gobierno de Uribe, se frenaron más de una docena de solicitudes de constitución de Zonas de Reserva Campesina, se incrementó la violencia en contra de los líderes y “comuneros” campesinos, pero éstas consiguieron sobrevivir a esta estrategia legal e ilegal de debilitamiento por parte del Estado (o con su visto bueno). Incluso se creó una nueva ZRC “informal” (no legalizada) en el Huila, promovida por la Asamblea General de la Asociación de Afectados por la construcción del Proyecto Hidroeléctrico El Quimbo, en el 2008.

Por tanto, la llegada de Juan Manuel Santos a la Presidencia, y su buena voluntad aparente de apoyar al campesinado colombiano, fueron interpretadas como un posible renacer de estas ZRC. El Encuentro Nacional de Zonas de Reserva Campesina a mediados del año 2010, posterior a la elección del nuevo Presidente, fue seguida por anuncios del mismo Presidente y del Ministro de Agricultura de su apoyo, y concretamente se habló en las últimas semanas de la creación de una o dos ZRC en la región de los Montes de María, muy afectada por la violencia armada, lo cual parece alentador.

Sin embargo, estos anuncios se acompañaron de algunas aclaraciones: podría desaparecer la limitación de cantidad de tierra por familia en las ZRC, y se acompañará de una mayor militarización del territorio. Así se desvirtuaría la esencia misma de la ZRC como espacios comunitarios que no permiten la extensión de las posesiones de tierra y como espacios de construcción de paz.


3/ Como las Zonas de Reserva Campesina pasaron de ser un proyecto de “desarrollo rural regional” del Banco Mundial, a ser unas organizaciones que luchan por la vida, el territorio y resisten ante el capitalismo transnacional…

Pero más allá del contexto de apoyo o estigmatización que muy fácilmente se podría revertir, o utilizar para propósitos propios del Gobierno y no para el cumplimiento de fines propios de los campesinos, es fundamental resaltar la evolución que se dio en el discurso de los mismos lideres de estas Zonas de Reserva Campesina, que muestran y demuestran cómo se ha asimilado el concepto, a 10 años ahora de su creación.

Cuando se implementa el Proyecto Piloto del Banco Mundial, el énfasis se da en el objetivo de desarrollo rural y desarrollo regional, el cual se supone debe generar condiciones para alejar la violencia del conflicto del territorio campesino. El desarrollo empresarial del pequeño y mediano campesinado es el propósito del proyecto del Banco Mundial, y es el mismo objetivo que hoy está resaltando el Presidente Santos cuando habla del apoyo a las ZRC. Pero lo que se observa es que con los años, los dirigentes y líderes de las mismas ZRC han ido enfatizando en otras ideas y conceptos, e incluso llegan a oponerse al modelo propuesto por el Estado (y el Banco Mundial).

En el 2008, la ACVC expresa su rechazo al mismo concepto de desarrollo y a los “proyectos agroindustriales” y pide poder implementar un modelo de “desarrollo alternativo”.

En el 2010, la creación (no reconocida por el Estado) de la ZRC de Quimbo, en el Huila, por parte de la Asamblea General de la Asociación de Afectados por la construcción del Proyecto Hidroeléctrico El Quimbo, con el apoyo de varias organizaciones sociales de la región, responde tanto a necesidades de tierra de los campesinos como al rechazo a la entrada de las transnacionales en las zonas rurales del país. Se habla de defensa del territorio antes de que de desarrollo regional rural.

A mediados del 2010, en el Encuentro Nacional de Zonas de Reserva Campesina, liderado por la Asociación Campesina del Valle del río Cimitarra (todavía suspendida y no “reintegrada” al pequeño núcleo de ZRC legales), el discurso evoluciona todavía más: se habla de “lucha por la permanencia en el territorio”, de “construcción de procesos organizativos en resistencia a la economía de mercado”, y de “implementar los planes de vida digna campesina construidos y aprobados por el campesinado organizado” y la declaración común del Encuentro termina con un llamado a la “unidad del campesinado en lucha por la reforma agraria, la soberanía alimentaria y la vida, y en contra del capitalismo”.

De un Proyecto Piloto de desarrollo regional rural del Banco Mundial, las ZRC se han transformado en comunidades organizadas anticapitalistas, que luchan por la Unidad, la Tierra y la Soberanía Alimentaria, a través de varias estrategias entre las cuales la creación de “Planes de Vida Campesina”. Es muy notable el cambio semántico. Ya no se hablan de “planes de desarrollo” sino de “planes de vida”. No se quiere fomentar el “enfoque agroempresarial”, sino la economía campesina, a través de la defensa de la “soberanía alimentaria” y  la “resistencia a la economía de mercado”. Esto sí es muy alentador y nos puede llenar de esperanzas.


4/ Las Zonas de Reserva Campesina, ¿nuevas Entidades Territoriales reconocidas en defensa de derechos específicos de los campesinos, al igual que los Resguardos Indígenas y Territorios Afro?

Lo que hoy se visibiliza es la existencia de una “comunidad en resistencia”. En resistencia, debido a la estigmatización de la última década, las amenazas, asesinatos y otras expresiones de la violencia paramilitar en este país en contra de quienes defienden sus derechos.

Pero, el sentimiento de comunidad rescatado es crítico. Según Silvia Becerra, la comunidad “se cimiento en un ethos compartido por los miembros” sin el cual “la igualdad material no se mantiene, sin la posibilidad de autodeterminarse colectivamente la autorrealización personal tiende a frustrase”, uno de cuyos valores fundamentales es “el autogobierno-personal y social, apoyado en la relativamente igual posibilidad de cada uno de desarrollarse de acuerdo con sus ideales de vida y en la posibilidad de que los propios miembros de la comunidad determinen, colectivamente el modo en que quieren vivir”.

Estas comunidades organizadas que luchan por la Unidad, la Tierra y su Autonomía nos recuerdan claramente las luchas indígenas de las últimas décadas, y no es entonces ninguna sorpresa que los mismos líderes campesinos, como lo resalta Alfredo Molano, reivindiquen que las ZRC son “territorios inembargables, inalienables e imprescriptibles tal como lo son los Resguardos Indígenas y los Consejos Territoriales de comunidades negras”.

Las ZRC, en 10 años, pasaron de ser un intento de instaurar y consolidar el capitalismo en zonas afectadas por la violencia (a través del desarrollo rural regional), a ser unas verdaderas comunidades que exigen unos derechos campesinos específicos, como lo hacen los indígenas y los afros, que deberían ser recogidos en la nueva Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial (y desafortunadamente es muy improbable que se de este desarrollo).

Pero como dijo el mismo Ministro de Agricultura, “la participación campesina [en el rediseño de la política de desarrollo rural] dependerá de su fuerza y de su organización”. Entonces, los compañeros campesinos de todo el país saben lo que tienen que hacer: Fortalecer sus organizaciones, presionar para la creación de más Zonas de Reserva Campesina, y exigir sus derechos. ¡Adelante!

Esperemos nunca más escuchar que los indígenas reciben tanto y los campesinos nada… Luchemos para que en un futuro próximo, los campesinos tengan sus derechos específicos reconocidos (y respetados), al igual que los indígenas (y afros), fruto de la movilización y la organización.

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Aquí pueden ver un documental cortico (unos 10 minutos creo), sobre la Asociación Campesina del Valle del río Cimitarra:

Colgar esta dirección en el lector de videos:

http://www.albatv.org/IMG/flv/Colombia__The_Peasant_Farmer_Reserve_Zone_of_the_Cimitarra_River_Valley.flv


La blague du jour (1): Une pâte d’huile d’arachide enrichie, la solution à la « malnutrition » infantile dans le monde…

25 octubre 2010

Ces jours-ci est sorti un article sur Rue89 qui nous parle du Plumpy Nut. Rien de très nouveau, mais là n’est pas le problème. Il y a quelques années, j’avais appris l’existence de ce produit et j’avoue que je m’en étais réjoui. Mais depuis, de l’eau a coulé sous les ponts.

https://i2.wp.com/www.algosophette.com/association/images/news/9348_large1_0000240.jpgOn nous présente là un produit qui va régler le cas de « 20 millions d’enfants malnutris sévèrement » pour un budget de 100-150 millions d’euros, et l’inventeur ajoute : « avec 600 millions d’euros, on règle le problème de la malnutrition des enfants » (c’est d’ailleurs le titre de l’article). Mais il y a là plusieurs problèmes graves :

  • Le calcul qu’on nous propose est le suivant : il y aurait environ 100 millions d’enfants qui souffrent de malnutrition (le budget pour 20 millions d’enfants multiplié para à peu près 5). Sachant qu’environ 1.000 millions de personnes (un milliard) dans le monde souffrent de malnutrition/dénutrition (selon la FAO), on laisse sur le carreau 900 millions de personnes. De ce milliard de personnes qui souffrent de malnutrition, un minimum de 25% (je laisse une bonne marge !) sont des enfants et adolescents, donc au moins 250 millions d’enfants. On laisse donc de côté au moins 150 millions d’enfants et adolescents, sans plus d’explication. Certains supposeront qu’ils sont affectés moins « sévèrement » par la malnutrition, donc ils ne comptent pas vraiment…
  • Deuxièmement, en nous présentant une solution miracle, on occulte les causes réelles de la malnutrition (je préfère le terme « dénutrition » pour ma part). Pas une seule fois on ne parle des causes de la dénutrition dans cet article ! Cela ne veut pas dire que ces compléments alimentaires soient inutiles, bien au contraire. Mais soyons logiques : la solution à la dénutrition, ce sont des compléments alimentaires pour les enfants affectés, ou est-ce une alimentation suffisante, saine et nutritive ? Le traitement « curatif » ou la prévention ? Croit-on réellement qu’en apportant (ou en faisant produire localement) ces pâtes d’huile d’arachide nutritives, on va régler la question de la dénutrition ? Doit-on prévenir la dénutrition une bonne fois pour toute, ou essayer de solutionner ce problème, quand il est déjà déclaré, sans jamais y arriver ?

La dénutrition n’est pas la conséquence du destin, du choix des dieux, elle n’arrive pas non plus d’un jour à l’autre, par hasard. La dénutrition se reproduit et s’étend dans le monde entier, en particulier depuis 3 ou 4 décennies. Et il n’y a pas de vaccin contre la dénutrition, même si cet article nous le laisse croire. On peut donner la pâte d’arachide à la famille de l’enfant dénutri, mais 4 mois plus tard, il reviendra au même endroit avec les mêmes problèmes. Alors que faire ?

Ici il est temps de rappeler un détail d’importance : la grande majorité des personnes qui souffrent de dénutrition vivent dans des zones rurales, c’est-à-dire que ce sont des paysans.

Pourquoi ?

https://i1.wp.com/www.proteger.org.ar/archivos/SojaEnAmazonasFotoGpeaceLarge.JPGNe serait-ce pas parce qu’une très grande partie des zones rurales des pays du Sud sont désormais de gigantesques monocultures destinées à l’exportation (soja, canne à sucre, café, bananes, bois, etc.) et que les petits paysans sont dépossédés de leurs terres et ne peuvent plus produire leur alimentation ?

Bien sûr que oui !

En Colombie, le seul pays d’Amérique Latine qui n’a jamais fait de Réforme Agraire, le prétexte parfait pour déposséder les paysans, c’est le conflit armé et la production et trafic de drogues (narcotrafic). Depuis 50 ans, tant les groupes guérilleros comme l’Etat et son bras paramilitaire, ont « conquis » des millions d’hectares de terres qui appartiennent aux paysans, aux indigènes, aux afros. Le total est estimé à un minimum de 50.000 km2 – 5 millions d’hectares – c’est-à-dire un dixième du territoire français, pour vous faire une idée.

Ici en Colombie, il n’y avait presque pas de dénutrition dans les années 50-60, mais depuis l’entrée des multinationales, et l’implémentation massive des monocultures (dans le département du Cauca : de canne à sucre et café dans les zones chaudes et de « fique » dans les zones plus hautes), la dénutrition atteint des niveaux inimaginables.

https://i2.wp.com/www.ecoclimatico.com/wp-content/uploads/2008/11/monocultivo.jpgDans le reste de pays latino-américains, les dictatures ont également aidé à implanter le néolibéralisme et le libre-échange total, dans le cadre d’une « Contre-Réforme Agraire » qui vise à déposséder les petits paysans et qui favorise les monocultures aux mains des multinationales. En Afrique et en Asie, partout c’est la même histoire : on mécanise les champs, on augmente la superficie de ceux-ci (sinon ce ne serait pas rentable et utile de mécaniser), et de cette manière, on créé (et on renforce) la pauvreté rurale en quittant les terres des petits paysans. Conséquence DIRECTE : la dénutrition augmente considérablement, sans même parler de l’exode rural, qui remplit les bidonvilles de toutes les villes de l’hémisphère sud.

C’est pourquoi aujourd’hui, ce que demande la très grande majorité de pays dans le monde, ce n’est pas l’assistance alimentaire, mais bien le droit à la SOUVERAINETÉ ALIMENTAIRE. Que les pays du Nord nous laissent produire notre alimentation. Cela veut dire arrêter de vendre des produits artificiellement moins chers, et arrêter de favoriser la dépossession des terres des petits paysans par les multinationales.

Les européens doivent arrêter une bonne fois pour toutes de s’imaginer en sauveurs des pauvres petits africains qui mangent pas à leur faim, et doivent laisser les pays de l’hémisphère sud (les peuples devrais-je dire, car les gouvernements, eux, sont des complices indignes de ce commerce) construire leur SOUVERAINETÉ ALIMENTAIRE.

https://i0.wp.com/revista-amauta.org/wp-content/uploads/2009/08/soberania-alimentaria.jpg

La solution à la dénutrition, ce n’est pas le Plumpy Nut. Arrêtons ce discours colonial du sauveur, du bon père, du monde développé, qui va « aider » les pauvres. La majeure partie de ce qu’a apporté l’Occident au reste du monde, c’est la destruction, l’exploitation, la domination (physique, mentale, culturelle, du savoir, etc.) et l’arrogance. Beaucoup d’arrogance.

L’unique solution, est c’est démontré dans beaucoup de pays, Cuba en premier lieu, c’est la récupération des cultures locales (des savoirs et des graines/semences), la fin de l’utilisation des fertilisants et engrais chimiques, la fin du dumping du Nord, la protection des territoires du Sud et de leur production, la fin des latifundios, et la réforme agraire.

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PS : J’espère me tromper, mais est-ce un hasard que ce monsieur inventeur ne parle pas des causes de la dénutrition ? Sa pâte d’huile d’arachide se vendrait-elle si les pays du sud construisaient leur souveraineté alimentaire et prévenaient la dénutrition ? Sûrement pas. C’est donc ça son « business model »… Mes félicitations pour tant d‘altruisme.

PSS : À écouter une partie d’un discours de Thomas Sankara (dans le post antérieur de ce blog), ancien dirigeant Burkinabé, au tout début et puis à la minute 17 de ce documentaire d’Arte, qui répète que le pays peut produire son alimentation, mais qu’il continue à recevoir des aides alimentaires qui le bloquent, et qui habituent à mendier (je reprends ses termes).


“New World Of INDIGENOUS RESISTANCE” de Noam Chomsky

30 marzo 2010

El famoso sociólogo, politólogo, linguista, etc. Noam Chomsky, va a publicar en los próximos meses un libro llamado New World of Indigenous Resistance, que me parece va a ser muy interesante, con la participación de una docena de intelectuales de todo el continente.

Lo que muchos dicen se va a poder comprobar con este libro: el anarquismo libertario de Chomsky tiene mucho que ver con la “comunalidad” de los pueblos indígenas del continente.

A ver cómo consigo este libro!!!!!!